Osvaldo Soriano

Quizá no sea tan conocido como Borges, Bioy, Cortázar... y otros más de la primera división de la literatura argentina (y la metáfora creo que le gustaría, tan apasionado él por el fútbol), pero siempre sería uno de los candidatos a llegar a la división de honor (como creo que se le llama por aquí).
No nos encontraremos en él profundas meditaciones filosóficas, ni escenas de literatura fantástica, pero sí muy buenas novelas sobre la realidad de su país, marcada por el peronismo, y divertidísmos relatos, especialmente los de fútbol. Como periodista, analizó el país que le tocó y se exilió; como narrador (si es algo diferente) se dolió de los problemas patrios pero supo llevarlos con humor.
Para mí es uno de los mejores humoristas (por cínico y descarnado); en Triste, solitario y final, buscando a Laurel y Hardy con la ayuda de Marlowe; en El ojo de la patria, parodiando el espionaje argentino y los mitos nacionales (las manos de Perón en este caso); en A sus plantas rendido un león, dibujando a un argentino, en un fantástico país africano, que usurpa el papel de cónsul, y se enfrenta a su homólogo británico a costa de las Malvinas, y en medio de una revolución de gorilas...
Junto a ello, dos novelas "negras", Cuarteles de invierno y No habrá más penas ni olvido, y dos excelentes novelas de carretera, Una sombra ya pronto serás, y La hora sin sombra. Y en todas sus obras, el antihéroe argentino, ya derrotado, pero no vencido (hasta el final...), ejemplo de un país que ha sufrido tanto en el sigo XX.
Sus cuentos de fútbol (recogidos en España en Fútbol. Memorias del Míster Peregrino Fernández y otros relatos, Mondadori, 1998) son deste

Es difícil que lo consigáis: tan apenas se encuentra en las librerías, y poco en las de internet (salvo en http://www.iberlibro.com/, donde podéis encontrar casi todo a buen precio). Y si no conseguís nada, dadme vuestro email en los comentarios y os enviaré algún ebook de los que he recogido por la red).

Chau, Osvaldo; hasta la próxima lectura