28.9.08
Sicilia, 1920...


El recuerdo de la novela de Lampedusa y el afán siciliano me llevaron, aunque no practico el realismo naturalista como lector, a Los Virreyes (Acantilado, Cátedra), de Federico d
e Roberto, para algunos el "anti-gatopardo". Tiene que ver con la obra lampedusiana, porque retrata la decadencia de la nobleza siciliana, pero también su adaptación a la nueva realidad política; soy lampedusiano, pero a partir de ahora, de Roberto ocupa un lugar muy importante en mis sueños sicilianos. La obra muestra la vida de los Uzeda, familia entroncada con los antiguos virreyes españoles, desde 1850 a 1880, más o menos, es decir, de los Borbones a la Italia Unida, pasando por Garibaldi. Tiene personajes memorables, como dama Ferdinanda, guardiana de las viejas glorias y borbónica a ultranza, avara y usurera, o don Blasco, el segundón obligado a ser monje, mujeriego, avariento, blasfemo, ultra, que critica a todos sus familiares por todo lo que hacen, pero que se convierte en liberal cuando aprende a invertir en bolsa y obtiene buenos réditos. Una buena lección de historia italiana, sobre todo a través del príncipe Consalvo, que, siendo borbónico, se pasa a la democracia para sobrevivir, engañando a todo el mundo. El mensaje final es el mismo que el del Gatopardo.
Los Virr
eyes me llevaron a una novela que es excelente, pero que palidece al compararlas. Me refiero a Viejos y jóvenes, de Luigi Pirandello (Gredos). De nuevo Sicilia hacia 1890, nobles borbónicos, curas conservadores, políticos corruptos y burgueses enriquecidos, pero con un toque social y político, puesto que todo se ambienta en la represión del socialismo en la isla y la corrupción del gobierno italiano. Destaca el personaje de Mauro Mortara, viejo luchador por la Unidad, decepcionado por la corrupción política. Pirandello procura ser objetivo, no es una novela de buenos y malos, y la novela resulta muy interesante para los interesados en la historia siciliana.

Los Virr


Otro escritor siciliano que me gusta es Vitaliano Brancati. De él leí con muchísimo gusto Don Juan en Sicilia, en la antigua editorial Bruguera; ahora he leído El bello Antonio (Seix Barral) y estoy con los cuentos de Sueño de un Vals (Libros DB). Brancati es un humorista amargo, que retrata perfectamente a los personajes y a la sociedad de la isla; uno de sus temas habituales es la crítica del machismo siciliano.
Y leí a Vincenzo Consolo, pero tengo que leer más para hacerme una opinión. Me quedan Simonetta Agnello Hornby, esa siciliana trasplantada a Gran Bretaña; Giovanni Verga, que espero que caiga pronto en el montón de libros leídos; Bufalino, que se me cayó de las manos en la adolescencia y algún día habrá que volver a leer; o Dacia Maraini, de la que no sé nada.
En conclusión, un buen filón literario de excelente calidad en una isla que es un sueño personal (y sobre la que tenemos en español Carrusel siciliano de Lawrence Durrell, que dejé a mitad por aburrimiento, y Sicilia, de Ismael Grasa, más ameno).
Música siciliana, en la siguiente entrada.
Etiquetas: Camilleri, De Roberto, Pirandello, Sciascia, Sicilia