Zbigniew Herbert

Y aquí tenemos esta mínima joya, hecha de diminutos diamantes literarios. El libro reúne una serie de ensayos muy personales y nada académicos sobre la pintura holandesa del siglo XVII, pero no habla sólo de cuadros, sino también de la vida de los pintores, de los precios de los cuadros, de la fiebre de los tulipanes... El texto que da título al libros es una investigación deleitosa sobre un pintor, Torrentius, libertino y quizás rosacruz, del que sólo se conserva un cuadro. Y, al final, los apócrifos son miniaturas que muestran imágenes de vidas holandesas del Barroco, in
cluyendo a Spinoza y Vermeer (cuánto he recordado la excelente película La joven de la perla mientras leía).

Y, para colmo de bondades, la traducción de Xavier Farré es excelente desde el punto de vista del español que utiliza: fluido e inobjetable, lo que es muchísimo en los tiempos que corren. El libro suena en castellano, y no tiene ningún problema con los topónimos, algo que cada día sucede más (un Breslavia por Breslau en un libro de Primo Levi me dejó mal sabor de boca durante varios días). Enhorabuena por su trabajo, señor Farré.
En conclusión, libro recomendabilísimo, para leer de un tirón o en momentos perdidos de nuestras vidas.
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