23.8.07

Horacio, Odas, I, 11

No preguntes (no es lícito saberlo) qué fin a mí, cuál a ti
han dado los dioses, Leucónoe, ni consultes
las piedras babilonias. Cuánto mejor soportar lo que vendrá,
tanto si Júpiter nos ha concedido muchos inviernos o el último,
que ahora fatiga al mar Tirreno con las peñas porosas;
sé sabia, filtra los vinos y, en este espacio breve,
abandona una esperanza a largo plazo. Mientras hablamos, huye
el tiempo envidioso: disfruta del presente, y cree poco en el futuro.

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