Cada uno muere solo, o Morir en Berlín
Ya nombré hace poco aquí a Hans Fallada; no quiero extenderme en su vida, que podéis leer en el enlace (en inglés o en francés). He terminado Seul dans Berlin (folio), una muy buena novela sobre el Berlín de los años 40, con su Gestapo, sus opositores al régimen y sus bajos fondos berlineses. Se publicó en 1947, poco antes de la muerte, por sobredosis, del autor.
En un Berlín empobrecido, pero enardecido por la victoria sobre Francia, una triste carta llega a Otto y Anna Quangel: su hijo ha muerto en el frente. Esto les lleva a la decisión de l
uchar contra el régimen nazi, de una forma tan sencilla como es escribir cartas contra la guerra y el Führer y depositarlas en las escaleras de edificios transitados.
uchar contra el régimen nazi, de una forma tan sencilla como es escribir cartas contra la guerra y el Führer y depositarlas en las escaleras de edificios transitados. Podría parecer que, a partir de este momento, se desata una historia de justos y malvados, pero no es así. Por medio de pequeñas escenas, Fallada muestra a diferentes seres, la mayoría degradados, pero algunos heroicos, que intentan sobrevivir sin plantearse grandes problemas en torno a la política. Emil Borkhausen, el soplón al que todo le sale mal; Enno Kluge, el pequeño donjuán que vive de las apuestas; los Persicke, miembros del Partido, y, entre ellos, el padre alcoholizado; pero también la idealista Trudel Baumann, o la cartera Eva Kluge, que se aparta del mundo cuando se entera de que su hijo es un auténtico SS asesino.
Cautivad
or es el recorrido por ese Berlín bombardeado, oscuro, lleno de espías, siempre cerca de la Alexanderplatz; pero también encogen el corazón las escenas en las cárceles de la Gestapo, las torturas o los juicios ante el Tribunal del Pueblo Alemán (nombre del tribunal que juzgaba los delitos por alta traición).
or es el recorrido por ese Berlín bombardeado, oscuro, lleno de espías, siempre cerca de la Alexanderplatz; pero también encogen el corazón las escenas en las cárceles de la Gestapo, las torturas o los juicios ante el Tribunal del Pueblo Alemán (nombre del tribunal que juzgaba los delitos por alta traición).Por momentos nos encontramos con una novela policiaca: la de la búsqueda del "Aguafiestas", nombre que da el comisario Escherich al desconocido autor de las cartas antinazis. El comisario es otro de los grandes personajes: un policía de la vieja escuela, que sigue cazan
do hombres, ahora bajo el Tercer Reich, y que hace su trabajo en la Gestapo sin plantearse para quién lo hace.
do hombres, ahora bajo el Tercer Reich, y que hace su trabajo en la Gestapo sin plantearse para quién lo hace.Además, técnicamente me parece una buena novela; el uso de la división en capitulillos y escenas sirve, en ocasiones, para utilizar la técnica del contrapunto, muy interesante cuando, por ejemplo, vemos cómo se oculta Enno Kluge y, a continuación, cómo le sigue Borkhausen. Aunque en ocasiones el autor cae en lo sentimental, son pocas, y se mantiene hábilmente la intriga.
Es una novela que trata sobre la necesidad de mantenerse "puro" en un mundo corrupto. Pero esto te lleva a "morir solo". Creo que podría salir una buena película de este libro, y que debería traducirse al castellano. Y no digo más, que no quiero chafar la novela a Julio.
Etiquetas: antinazismo, Fallada



ada narra la historia de una familia que vive en el Berlin de la guerra, a la que la muerte de su único hijo en el frente transforma en opositores al régimen nazi. Promete, y ya contaré. Creo que en castellano, si alguna vez se publicó, se tituló Morir en Berlín (información que saco de la solapa de otra obra de Fallada), pero en alemán se llama algo así como Cada uno muere solo: magnífico título.